Artículos Next»

Fútbol y violencia: las razones de una sin razón

Fernando Carrión Mena Arq., FLACSO, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Sede Ecuador

Article comments

Universidad San Francisco de Quito

Abstract

El conflicto es consustancial al fútbol, porque encarna una disputa entre dos bandos que buscan la victoria por todos los medios a su alcance. Pero esta disputa no siempre es pacífica, tanto que el juego está impregnado por la incorporación de los principios, categorías y leguajes de la guerra. Allí la estrategia y la táctica como organizadores pacíficos del conflicto. El disparo de misiles, la existencia de bombazos, el cobro de tiros libres y la falta máxima de un penal. Un jugador potente es el tanque Hurtado, si tiene un tiro fuerte será el Cañoncito Peñaherrera o si el defensa es recio tendremos al Bam Bam Hurtado (Carrión, 2008). Hoy llama la atención la violencia en el fútbol; sin embargo, es necesario retrotraernos en el tiempo para comprender cómo fueron de brutales los inicios de este deporte. Al origen fue considerado como un mecanismo para batir y aniquilar al enemigo, porque ese era el sentido de las victorias; tan es así que en Inglaterra, la primera “pelota” utilizada para jugar fútbol fue la cabeza de un soldado romano muerto en batalla. Tan brutal y sangrienta fue esta práctica que se llegó a prohibirla en varios momentos y lugares. La creciente aceptación del fútbol y el aumento de la violencia reinante condujeron a una disyuntiva: su prohibición –como muchas voces propugnaban- o la introducción de un mecanismo civilizador para procesar pacíficamente el conflicto; en otras palabras, entender y concebir el fútbol como la guerra, pero desarrollada por medios pacíficos. Y esto último es lo que ocurrió, mediante la emergencia de cuatro componentes que se han perfeccionado en el tiempo: la creación de una institucionalidad que vela por la justicia (Federación Internacional de Fútbol Asociado – FIFA), el desarrollo de una normativa (las famosas 17 reglas), la creación de un juez para imponer las reglas (el árbitro) y el impulso de una política anti violencia (fair play).

Suggested Citation

Fernando Carrión Mena Arq.. "Fútbol y violencia: las razones de una sin razón" Revista Polemika 7 (2011).
Available at: http://works.bepress.com/fernando_carrion/479