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La seguridad ciudadana es un fracaso

Fernando Carrión Mena, FLACSO, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Sede Ecuador

Abstract

En América Latina existe un incremento de los hechos delictivos y, consecuentemente, de la victimización; este cambio de tendencia se percibe desde mediados de la década de los años ochenta del siglo pasado cuando tres hechos se producen en simultáneo: la globalización, la reforma del Estado y la modernización de la violencia. Según los promedios de las tasas de homicidios en Latinoamérica, se tiene que en 1980 era de 12.5 por cien mil habitantes y en el año 2006 de 25.1. Estos datos muestran que en 25 años los homicidios se han duplicado y lo han hecho en un momento en que los presupuestos de seguridad se han incrementado de manera notable en la región; en que el número de efectivos policiales han crecido de forma significativa; en que la cooperación internacional ha planteado políticas explícitas para toda Latinoamérica, con recursos humanos, tecnológicos y económicos; en que hay nuevos actores para enfrentar el delito (municipios, empresas, ONG´s), en que la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles se generaliza y en que los efectivos policiales privados son más del doble de los públicos. O sea, se ha hecho mucho, pero mal. El incremento de la violencia y las ineficientes políticas de prevención y de control implantadas, han conducido a que la población adopte distintas estrategias para enfrentarla. Allí por ejemplo, el aparecimiento de las ciudades amuralladas en sus distintas expresiones: barrios cerrados, construcción de muros físicos, edificaciones con cercas eléctricas, y ventanas y puertas con barrotes. También expresiones extremas de legitimad de una violencia difusa, como mecanismo de resolución de conflictos: linchamientos, sicariato, parapolicía e informalidad legal (por ejemplo, ley del Talión o del más fuerte). Y no se diga el proceso de privatización de la seguridad, compuesto por guardias privados, inteligencia empresarial, movilización de valores, perros y escuelas de defensa personal. Frente a la protección y las garantías de los derechos que los Estados deben brindar a los ciudadanos, se ha desarrollado de manera profusa la auto protección individual, social (alamas, organización) y mercantil (compra de servicios de seguridad). De esta manera se forman tres ofertas de seguridad, cada una de las cuales muestra cómo se va generalizando el acceso absolutamente desigual a los servicios de seguridad y cómo el concepto de seguridad ciudadana se desnaturaliza, al extremo que la condición ciudadana se hace “líquido”. El primero es la oferta estatal, el segundo la oferta privada y el tercero la oferta social, cada una en su andarivel y en confrontación con la otra. Las acciones defensivas que asume la población conducen a un círculo vicioso o a la llamada causación circular: cada una de las acciones de protección, sea por la vía mercantil o por iniciativa propia, se convierten en factores que producen más violencia. Pero también la población se organiza, empieza a manifestarse y expresar su insatisfacción. Son las marchas blancas, los grupos temáticos alrededor de ciertos delitos (defensa de niños o mujeres; antisecuestro), las encuestas de opinión. Sin embargo, nada raro sería, que un plazo breve, la sensación de desprotección lleve a la mutación de estas formas: estoy más seguro en una pandilla, tengo más protección por el crimen organizado o, estallen hechos violentos de demanda.

Suggested Citation

Fernando Carrión Mena. "La seguridad ciudadana es un fracaso" Diario Hoy Apr. 2010.
Available at: http://works.bepress.com/fernando_carrion/372