De conmemoraciones y otras ilusiones
Abstract
Las conmemoraciones relevantes de un Estado no deben ser exclusivamente celebraciones con actos de memoria o recuerdo de algo ocurrido en el pasado. Adquieren significado y son importantes si se las construye con sentido de proyecto, si se convierten en plataforma de proyección desde y hacia. Es decir, no solo concebidos como actos del ayer. En esa perspectiva, vale la pena hacer una comparación entre las conmemoraciones de tres eventos significativos de América Latina: el Quinto Centenario del llamado “Encuentro de dos mundos”, el Centenario de la Independencia y el actual Bicentenario libertario. Lo primero que se debe decir es que las tres conmemoraciones hacen referencia a un mismo hecho contradictorio: la colonización-descolonización española en los territorios hoy conocidos como latinoamericanos. En términos de los actores relevantes, el Quinto Centenario tuvo a España como el motor de la celebración, asociada a los estados nacionales. Existió un gran debate en España como en América Latina respecto del sentido histórico del hecho, teniendo como ámbito central a las academias de los dos lados. España resaltó el sentido histórico del acto a través de las inversiones en lo monumental -como memoria-: allí están las acciones en algunos centros históricos de la región y en los monumentos a Cristóbal Colón (sobre sale el Faro en Santo Domingo, Isla Española). Y por otro lado, tuvo como actor central del debate a los pueblos y nacionalidades indígenas del continente, que desde el nombre de la conmemoración lo pusieron en cuestión. Con respecto al Centenario de la Independencia, el actor principal que llevó a cabo las celebraciones fue el Estado a través de los gobiernos nacionales. Fue un acto de afirmación de su existencia en un momento en que se encontraba en franca consolidación. El escenario predominante fue la ciudad -justo cuando el proceso de urbanización en América Latina se despega con gran fuerza- y tres las acciones predominantes: la construcción de edificios monumentales (memoria) para que alberguen a las principales funciones públicas nacionales, provinciales o locales; la utilización del espacio público mediante políticas de nomenclatura y ajardinamiento; y la construcción de monumentos alusivos a la gesta libertaria. Y los Bicentenarios se expresan en una coyuntura en que los gobiernos locales se han fortalecido gracias a las políticas de descentralización. En esa perspectiva, las lecturas del proceso libertario también siguen la ruta de la reforma del Estado: la localización. Allí los debates respecto de la legitimidad de ciertas regiones por asumir el proceso liberador como propio. Por otro lado, el Bicentenario en América Latina encuentra a un grupo importante de países con posiciones nacionalistas e integracionistas que ven a este acontecimiento como un hecho que permite repensar las relaciones entre si y con otras regiones. Y también a otros países que han logrado acuerdos comerciales significativos con otros estados de fuera de la región, que miran a esta oportunidad como una forma de reafirmar su identidad; por eso las propuestas conmemorativas están más ubicadas en el campo de la cultura que en el de la política.
Suggested Citation
Fernando Carrión Mena. "De conmemoraciones y otras ilusiones" Diario Hoy Aug. 2009.
Available at: http://works.bepress.com/fernando_carrion/331